El espiral de la vida...
Como todos los procesos de esta vida, muchas veces, la mayoría, lo acepta o lo entiende, o aprende demasiado tarde... esto a propósito del escrito que dejo más abajo "Carta de una madre a su hija"... gracias a Dios, que me ha dado la dicha de estrechar los lazos con la mía, mi mamita bella, ahora que tenemos mucho tiempo aún para disfrutarlo... siento que estoy en una etapa en la que Dios nos regala la oportunidad para que entendamos mucho de lo que cuando más jóvenes, no procesábamos y hasta nos llegaba a molestar de ellas ... siento que estoy en la mitad... me miro hacia atrás cuando tenía menos edad, y me veo como mis hijas ahora y llegan ecos a mi mente de lo que en el mapa familiar, y como una espiral cíclica, sigue dando vueltas sin final, volviendo a repetirse la historia... Miro hacia adelante y me proyecto en el tiempo, voraz e inminente... y entonces, trato de añadir elementos para que en esas vueltas, se produzca un cambio... porque me asusta,me asusta mucho, lo que pudiera acontecer allí ...siendo yo, en su lugar ... y retrocedo nuevamente, me ubico en el aquí y ahora ... sabiendo que cada momento es una ocasión para resarcir, lo que en otro tiempo, con otro nivel de conciencia, no podíamos siquiera ver .... Pero, cómo hacerlo? De dónde sacar las fuerzas y herramientas para ello? Me hago esta pregunta y como siempre, esa voz que viene desde lo más prístino y puro de la sabiduría de nuestra alma, me susurra al oído, que lo único que puede salvarnos es el amor... que la única herramienta que puede ayudarnos es colocarnos, en los ojos y en el corazón, unos anteojos de comprensión amorosa y empatía,(vaya! hasta que aprendí lo que significa esta palabra¡) para que podamos mirar en vez de ver, escuchar más que sólo oír y pronunciar asertivamente las palabras que nos permitan cambiar el rumbo de nuestras historias...
**Carta de una madre a su hija**...
Mi querida hija, el día que me veas vieja, te pido por favor que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme mi querida hija...
Si cuando hablo contigo, repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme "eso ya me lo contaste", solamente escúchame por favor...
Y recuerda los tiempos en que tú eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida...
Cuando no me quiera bañar, no me regañes y por favor no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña...
Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada...
Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente... vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida...
El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor mi querida hija, ten paciencia conmigo y sobre todo trata de entenderme...
Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar... y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante... Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches...
Y cuando mis cansadas y viejas piernas, no me dejen caminar como antes, dame tu mano, de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos...
Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor...
Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida, que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré...
Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija...
Tu mamá.
Nota musical: "Mamma Mía" del Grupo ABBA


Gloria Cecilia Tamayo Escobar dijo
Pues que sabias palabras mi Coro y también creo que se aprende, mas tarde o más temprano a comprender tolerar con mucho amor y disculpar a nuestras madres, de pequeñas cosas que nos pudieron afectar y a la vez tenemos que ir enseñando a nuestras hijas a entender aunque sea de a poco, que también merecemos de sus parte todo eso que en esta "carta de una madre a su hija" , nos retrata uns y otra vez a todas.
Como me gusta ver que escribes de nuevo mi veci, me encanta poder venir acá a visitarte, me genera eso que tantas veces te repito:paz, buena vibra,calorcito en el alma.
Te quiero mi veci.
Tartacha.
26 Enero 2012 | 05:01 PM