Mágicos Momentos
Hubo un tiempo, en el que esta casa, siempre estaba llena de gente, amigos, familiares, compañeros de estudio de las hijas. Tiempo en el que siempre buscaban un motivo para la reunión y el bochinche sano... pero eso fue pasando, a medida que ellas fueron creciendo e independizándose. Comenzaron a hacerse grandes mis niñas, y con ello vinieron las responsabilidades. Entonces la que otrora siempre estaba llena de risas, música y algarabías, se fue convirtiendo en una casa silenciosa.
Poco a poco fueron llegando los enanos y se llenó de otro tipo de alborozo, entonces fue creciendo la familia, pero al mismo tiempo se fue fragmentando, aquellas que un día, fueron las flores de este árbol, al mismo tiempo se convirtieron en otros y formaron nuevos hogares. Cada separación una mezcla de sentimientos, especie de coctel emocional que imagino vivimos todas las madres, cuando sus pollos dejan el nido, pero una, yo, que la mayoría del tiempo he debido lidiar con mi monólogo sentimental, he aprendido a valorar tanto a las familias bien conformadas, que cada día mis plegarias se elevan por la consolidación de cada una de esas uniones , y entonces se madura y se acepta de una vez por todas que "tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida ..." y toda esa apacibilidad de una casa casi vacía, se va convirtiendo en la rutina diaria... y uno se acostumbra sin más que hacer.
Ah pero hay días como hoy, en los que "mis pollos" vienen a casa y todos los rincones se llenan del bullicio de palabras y risotadas efervescentes, de todas chachareando al mismo tiempo, y el perro ladra, los niños ríen, las madres vuelven a ser niñas, y hasta el loro se alborota, tratando de hacerse partícipe de la conversación, lanzando retahílas inentendibles y hasta imitación de carcajadas, cada vez que el grupo se ríe. Una habla más fuerte que las demás, para hacerse escuchar, y se burlan unas de otras, y la camaradería de la infancia, vuelve a hacerse presente... Volvemos a ser Las Mosqueteras, volvemos a ser una sola. Y todo quehacer se detiene, porque la atención se dispersa sin más. Los niños se aprovechan de la situación y se alborotan también, y salen los instintos "abueliles" para defenderlos de las "malucas mamás" hasta que suena el teléfono de un papá apurado, que está esperando para regresar a casa... y se multiplican las despedidas y los besos, pero nadie se mueve de su sitio, hasta que vuelve a sonar el aparato y salen todos corriendo a buscar bolsos y carteras y otra ronda de besos... "Dios te acompañe, te amo, me llamas cuando llegues, cuídate mucho, pórtate bien" son frases repetidas incansablemente, ante la larga despedida... hasta que ya no les queda más remedio y tienen que largarse!
Vuelve el silencio, la calma, la soledad, pero la sonrisa dibujada en la cara, ante el recuerdo de cada instante regalado de ese momento... las ocurrencias de cada uno, van pasando como flashes y van reconfortando el corazón, y me siento acompañada, hasta la vuelta... Son mágicos momentos que gracias a Dios, se repiten siempre y me hacen sentir la seguridad y la fortaleza de que tengo una hermosa familia... loca, alborotada si, por demás, pero hermosa y feliz ... Uff cómo me gusta que vuelvan mis pollos cada vez ¡!!!
"Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.
No vienen de ti,
sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos,
pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas,
porque ellos
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerles semejantes a ti,
porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas,
son lanzados.
Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero,
sea para la felicidad."
Khalil Gibran
NOTA MUSICAL: "Cuando tú no estás" de Olga Tañon, se la dedico a mis pollitos ... en el mejor sentido de la palabra ...





Gloria Cecilia Tamayo Escobar dijo
Pues mi querida Coro, vivo continuamente tratando de prepararme para el día en que mis pollos vuelen de casa, creo que desde el primero de sus días y precisamente recordando estas bellas palabras del siempre hermoso e inspirador Khalil Gibran, que mantengo muy presentes.
Pienso mucho y ahora más, pues presiento, que pronto vendrá el primer desarraigo y como que entiendo eso del coctel de sentimientos tan bien..................
Pero entonces me digo que en la soledad que vendrá, habrá mucha paz, esa misma que fuimos alimentando, para días rutinarios y solos, pienso que sabremos hacer, que sabremos gustar y que en la espera de estos momentos de reunión familiar, estará también la dicha y el gozo, el contar los días y las horas, para verlos de nuevo y disfrutar cada una de sus sonrisas, sus chácharas y su alboroto.
Que bien me hace leerte hoy mi Coro, pues se que no estaré completamente sola, cuando un día, mis hijos ya no estén en casa.
Te quiero mi veci, sabia y sensible.
Tartacha.
7 Abril 2011 | 06:25 PM