Definitivamente los hombres tienen habilidades para hacer ciertas cosas, con una naturalidad que parece como si vinieran de fábrica con el chip de la información para ejecutarlas, y que a las mujeres nos cuesta una barbaridad. Bueno, es como que para nosotras es innato eso de los bebés, biberones y pañales, algo así.

La otra vez me sucedió, quería cambiar un toma corriente viejo que se había roto, y como estoy acostumbrada a hacer las cosas de la casa sin ayuda, como pintar, cambiar los bombillos y algunas cositas que no ameritan de esa “facultad” masculina, pues me dispuse a hacerlo yo misma. Compré unos bonitos para combinar con las tapas de los suiches de la sala y con mi destonillador en mano, creí que me la podía dar de “macha”, comencé muy bien quitando las tapas, pero como mi casa es bastante vieja, pues aquellos toma corriente parece que también lo eran y habían sido puestos por alguien que sabía menos que yo de eso. Cuando saqué la tapa, yo feliz porque creía que era “pan comido” lo que me encontré fue una maraña de cables que para qué contar, con lo miedosa que soy con la corriente, cómo iba yo a atreverme a meterle el pecho a aquello, además que no tenía ni la más mínima idea de cómo funciona y para qué tanto cable. Lo cierto es que por casualidad en ese momento llegó un vecino amigo de mis hijas a preguntar por una de ellas y le pedí el favor que me indicara qué debía hacer.

Y así como si eso lo enseñaran como las letras en el colegio, el chamo comenzó a despegar cables y a hablar en una jerga que pregúntame si le entendí algo, que si el positivo y el negativo, que si hay que hacerle puente para que no se qué, que si tierra no se que más… en fin que me hablaba en chino y yo tuve que aceptar que no soy macha nada!

Ayer, nos volvió a pasar a mi hija y a mi. Yo estaba limpiando y ella de pronto se apareció con una carne y unos carbones para hacer una parrilla. Me preguntó dónde se hacía y comenzó a armar su fogón. En casa, tenemos una parrillera pequeña, y regularmente cuando hemos asado carne, ha sido en reuniones familiares y los que se encargan de ello son los hombres, mi hermano y mi yerno que son expertos, y nosotras sólo nos ocupamos de los acompañantes para la carne, y de servirla y repartirla cuando está lista.

Ella estaba tratando de encender los carbones pero se gastó una caja completa de fósforos y nada, me preguntó y ahí le seguimos dando, le pusimos papel y nada, aceite y nada, le pusimos kerosene y ahí fue que más o menos prendió y fue entonces cuando nos tuvimos que fajar con un cartón a echarle aire para que encendiera. Los chorizos, según nos dijeron después, hay que ponerlos al final y nosotras los pusimos con la carne y aquello era humo parejo que los ojos nos ardían. Al final, mucho después, lo importante fue que la carne quedó deliciosa, la acompañamos con unos bollitos de maíz con pimentón que ella hizo, pero hoy nos duelen los brazos de tanto que abanicamos con los cartones.

Siempre había visto a los hombres haciendo sus parrillas tan alegres entre cervezas y cuentos me había parecido que era fácil como cocinar cualquier otro plato, pero esa parte de los carbones… wow! de verdad que hay que ponerle … aunque mientras buscaba en la red una imagen para colgarla aquí, me encontré este post que se los dejo chicas para que no pasen las mismas, y que para la próxima vez también lo aplicaremos … o mejor, seguiremos dejándola en manos de los varones de la casa … porque realmente, somos diferentes en mucho, y a pesar de que cada vez nos vamos ocupando unos y otros de los quehaceres que antes eran específicos del otro género, hay que reconocer que para estos menesteres, ellos son mejores que nosotras …así que zapatero … a su zapato !

NOTA MUSICAL: "Cada loco con su tema" con Joan Manuel Serrat

Cada loco con su tema - Serrat