Nostalgia de los Diablos ... de una bella experiencia !
Era muy temprano en la mañana cuando sonó mi teléfono y medio dormida aún, respondí, era un amigo quien al leer las noticias en el periódico, se acordó de mi y aprovechó esa excusa para llamarme. Me decía que no podía dejar de recordarme cuando leyó que hoy (ayer) danzarían los Diablos de Yare. Cuánta nostalgia sentí al saberlo, vivo tan desconectada del mundo, que muchas veces se me pasan las fechas sin darme cuenta. Mucho más esta celebración, que no tiene una fija en el calendario como otras, ya que acontece nueve jueves después del Jueves Santo, regularmente cae en junio y por eso no lo esperaba aún. Hace algunos años, recién terminando un curso básico de fotografía y aún con la fiebre por usar mi cámara (una Minolta manual que compré usada) uno de los compañeros de clases me comentó, que le gustaría estar en esa festividad para tomar fotos a los Diablos, y yo, como siempre, lanzándome a nuevos retos, le dije que por qué no nos íbamos juntos que yo también quería, y así nos dispusimos a hacer los preparativos para nuestra aventura. Ninguno de los dos sabíamos siquiera dónde quedaba el pueblo de San Francisco de Yare, comencé a indagar sobre cómo llegar hasta allá y dónde se podía pernoctar ya que las ceremonias comienzan muy temprano en la mañana e incluso la noche anterior. El fin de semana antes, le pedí a este amigo mío, el que me llamó ayer, que me acompañara hasta el pueblo, para saber exactamente dónde quedaba y cómo tendríamos que hacer para irnos en autobús. Fuimos en la mañana, estuvimos dando unas vueltas, almorzamos y nos regresamos a Caracas. Averiguamos que sólo había un hotel un poco hacia las afueras del pueblo y bueno, no indagué más allá. Cuando llegó el miércoles esperado, con morral, cámara y rollos de película en mano nos dispusimos para nuestro viaje, y por supuesto como empleados comunes, tuvimos antes, que cumplir nuestras jornadas de trabajo, así que cuando llegamos al Terminal era casi de noche. El panorama en la carretera evidentemente era diferente al de la mañana del sábado anterior, además por la fiesta, habían cambiado los accesos porque muchas de las calles estaban cerradas, por lo que me sentía igual de perdida como si no hubiera ido antes y como dice el chiste, “casi me pierdo” porque se supone que la que guiaba era yo. Bueno, pero como preguntando se llega a Roma, nos bajamos del autobús y tomamos uno de regreso, si, nos habíamos pasado de la parada! Estuvimos dando algunas vueltas, preguntando aquí y allá y decidimos irnos a descansar para levantarnos justo antes del amanecer, para aprovechar las primeras luces del alba. He aquí, una anécdota que hasta ahora me atrevo a contar, porque nunca antes se lo dije a nadie, por lo bochornoso que sentí en aquel momento, ahora al recordarlo sólo me da risa, pero te juro que entonces quería como morirme de la vergüenza. Mi compañero de viaje era tan sólo un muchacho y no tenía mucho dinero y yo tampoco, así que habíamos acordado que sería un viaje un tanto austero, y trataríamos de gastar lo menos posible, era tipo aventura de mochilero, lo que nos interesaba realmente era tomar las fotos y para eso si no escatimamos en comprar suficiente película. Como dije antes, había un solo hotel y quedaba en medio de la carretera, para economizar, quedamos en compartir la habitación, lo que para mi era algo que no tenía nada de particular, imaginando que llegaríamos a algo así como una posada. Eso fue lo que pensé. Pero llegamos al lugar, en medio de la noche, en una carretera como normalmente son aquí, oscuras y apartadas, y resulta que aquel era un “motel tirístico” no turístico, ya comencé a sentirme incómoda, pero aún así pedimos una habitación como habíamos acordado. Dios mío, cuando se abrió aquella puerta, me quería como morir, imaginé cuántas cosas habrá pensado aquel muchacho, que apenas si habíamos compartido algunos meses de clases sabatinas y que la confianza mutua no pasaba de eso. Quizás mis perjuicios fueron más allá, él nunca dijo nada, pero yo me sentía abochornada pensando que él, quizás creería que yo lo sabía y que tenía que se yo qué intenciones. Aquella habitación era típica de aquellas que están decoradas para la fantasía de los amantes que en medio de la carretera quieren detenerse para pasar un rato de placer, en el único lugar donde no había espejos era en el piso. Me sentía tan avergonzada que casi salí corriendo de allí. Fuimos por otra habitación y te podrás imaginar la cara de la recepcionista, o quizás fue producto de mi vergüenza no lo se. El nunca dijo nada. Acordamos levantarnos a las cinco y media para estar en el pueblo a la salida del sol y así fue. De aquel incidente no se habló nunca, yo me sentía más tranquila y lo dejé pasar. Comenzamos a tomar algunas fotografías de algunos puntos clave, y cuando fue buen tiempo fuimos a desayunar. Nos esperaba una larga jornada. Juntos nos fuimos camino al cementerio, donde nos habían contado sería una de las primeras ceremonias del día y como el trabajo de fotógrafo es algo muy individual y que requiere de mucha libertad, decidimos que cada quién tomaría desde ese punto, su camino, y que nos reuniríamos al final para regresarnos a casa, por supuesto manteniendo el contacto telefónico. Fue una experiencia verdaderamente hermosa para mí, era la segunda que tenía con la cámara, pero la primera fue dirigida por el profesor, y no como en esta vez, que tenía la libertad plena de escoger mis objetivos… entre cientos!!!!! Aquí te voy a dejar un enlace para que si quieres, leas acerca de esta tradición y uno de un video http://www.youtube.com/v/J0_9PtlNWY8&hl=es Me remito sólo a contarte mi experiencia personal de este acontecimiento, que para mí, como ser normal y corriente, con incipientes conocimientos de fotografía y sin experiencia, pero con todo el entusiasmo que implica una aventura, significó uno de los momentos maravillosos que he tenido la oportunidad de vivir. Allí entre cientos de máscaras coloridas, cada una con un diseño diferente, con el fervor de una población entera, quienes llevan su tradición con tanto orgullo; niños, adolescentes, mujeres, hombres, ancianos; cumpliendo sus promesas, vestidos con sus trajes correspondientes, danzando por todo el pueblo al son de los tambores y maracas, era tener tantos objetivos como personas participaban, gestos, rostros, de verdad que me costaba centrarme y escoger qué era lo que quería fotografiar. Pero me dejé llevar, y si tenía que tirarme en el piso para lograr un buen ángulo, pues lo hacía. Ellos están acostumbrados a la gente que va, de muchos lugares y los fotografían, así que no tienen reparo, ni se inmutan cuando se les apunta con la cámara. En la entrada del cementerio mientras visitan a los diablos ya ausentes, creo que tuve mi mejor parte de esta experiencia y de hecho que las fotos que aquí tomé son las que más me gustan. También en la procesión por todo el pueblo hasta que llegan a la iglesia, todo esto bajo un sol inclemente, pero que el ardor de la verdadera fe, contagia de tal manera, que lo hace a uno seguirlos sin percatarse del clima. Es impresionante verlos a todos danzar, como una marejada, en un solo color y a un mismo ritmo y por un mismo y verdadero fervor. Y por supuesto, cuando se quedan arrodillados a la puerta de la iglesia, esperando la bendición del cura. Al final cuando se termina todo y que ya cada quien va buscando donde irse, como una bendición del cielo, para amainar un tanto el calor y refrescar el ambiente, cae una llovizna tenue, que según me comentaron algunos de los que allí concurrían, suele caer cada año. Fue una vivencia realmente espectacular, que me gustaría muchísimo volver a vivir, no pierdo la esperanza de estar allí de nuevo. Hoy viendo el trabajo de un querido amigo, fotógrafo profesional, volví a sentir la nostalgia de estar allí, y entonces resolví contártela, y sacar mis viejas, pero propias imágenes que tengo de ese mágico momento… ahora me doy cuenta que me faltó una foto, la mía con uno de ellos… alguna vez volveré para tomarla… lo sé!












now dijo
hay que vivirlo para poder decir si es cierto o no las experiencias como dices tienen que ser personales en estos casos.
Por otro lado te he dejado un premio en mi blog.
24 Mayo 2008 | 04:19 PM