Matices De Mi Ciudad
Sin percatarnos y sin que nos quede otra alternativa, los que habitamos en esta ciudad, otrora llamada Sucursal del Cielo, tenemos que dejarnos envolver por el torbellino del agitado ir y venir diario de esta urbe que nunca duerme, donde a todas horas hay movimiento. Simplemente tenemos que mantener el compás del normal ritmo alocado en el que aquí se vive, porque ir por la acera con paso lento es ofrecerse a ser arrollado por la corriente. No hay una hora en la que se pueda marcar con exactitud el comienzo del día, puesto que bastante antes de que el astro rey se deje ver en el horizonte, muchos han dejado sus lechos para comenzar su faena y para muchos otros, sin importar si la semana comienza o termina, la noche se alarga hasta casi el amanecer para el festejo, la celebración, porque para la fiesta, en esta ciudad cualquier día es bueno. Desde muy temprano todos, sin distinción, comienzan en desfile apresurado a llenar las calles y avenidas y enfilar el grueso tráfico que nos caracteriza. No hay color de luz que los detenga, aquella figura tricolor es una imagen, de la que sólo los niños en la escuela memorizan el valor de sus colores, porque en la realidad nadie respeta. El que maneja en estas calles, maneja en cualquier lugar. Entre el ruido de los motores y cornetas se mezclan los pregones del “economista informal” los tonos extranjeros del disco promocionado por los piratas de la música, los pitazos del fiscal que en una esquina congestiona más el tráfico, las risas y chanzas que hacen la marca del habitante capitalino. La que fuera cuna de mantuanos, es hoy día, albergue de los que buscando un mejor lugar abandonan su tierra, para engrosar la cada día más, descomunal población de las barriadas, que en las márgenes, conforman el pesebre perenne, donde la basura y la miseria es el vestido de a diario, donde el ruido de las balas de una película en la tele, se confunde con el del ambiente habitual y el precio de la vida es menor al de un par de zapatos. Pero también en sus contrastes, los enormes y modernos edificios de gran metrópoli, las lujosas urbanizaciones con ostentosas mansiones, donde hasta el perro tiene niñera, con piscinas que nadie usa y varios autos último modelo en el estacionamiento. Se ha vuelto sucia, insegura y peligrosa, muchos de fuera la evitan como rumbo, pero aún así, para los que vivimos aquí, aquella frase de “lo demás es monte y culebra” sigue en vigencia. Aquí se consigue todo, no hay lugar para el tedio, ni para el sopor de las tardes pueblerinas…”Vámonos a pasear p’l Sambil” es la consigna del que menos y así como ese ejemplo, siempre habrá algo que hacer para espantar el aburrimiento. Hay para todos los gustos: abanico de opciones, capital del espectáculo y el entretenimiento, decenas de salas de cines, variadas temporadas de teatro, conciertos para todas las elites, excelentes orquestas en diversas salas, parques donde respirar un poco de naturaleza, tascas con música en vivo, restaurantes de todas las especialidades, discotecas de todos los ambientes, bares para los diferentes gustos etílicos, desde los más finos hasta “el de mala muerte”… lo que falta es tiempo, porque si no te apresuras las entradas se agotan, no hay mesas disponibles, los estacionamientos se abarrotan; porque aún en los momentos considerados de mayores crisis, esto sigue siendo una constante



....Y estas las tomé una tarde que iba de regreso a casa...había llovido muchísimo y me sorprendió el arcoiris, afortunadamente traía la cámara y pude captarlo

NOTA MUSICAL: "Todo Va A Salir Bien" del Album del mismo nombre de Mi Novio Roque Valero .... uffff lo adoroooooooooo




candela-mimundo dijo
Me ha encantado el paseo, pero lo mismo que a Caracas, le pasa a cualquier gran urbe del mundo.
Pongamos que se llama Madrid, o Paris, Londres, México, New York, da igual, son ciudades que han ido aglutinando pueblos, barrios, y a toda la gente que ha ido llegando a ellas. Y se nutre del trabajo, de la vida de todo el que arriba a sus costas.
Ciudades donde no hay ni día ni noche, el ritmo frenético, pero ¿sabes? Me gustan, soy urbanita declarada. Tal vez porque tienes de todo, en cualquier momento, en cualquier instante.
Pero reconozco que se han deshumanizado, son demasiado duras a veces. El dolor, el miedo y la impotencia recorren sus calles, espero que un día se vuelvan mas habitables, depende de nosotros.
Estas hermosa a rabiar en esa foto.
Vaya rollo que te he metido, pero hay que aprovechar los momentos en los que apareces, como la luna.
Un beso
10 Agosto 2007 | 11:07 AM